lunes, 24 de abril de 2017

Un comentario a Deshacer el mundo

Deshacer el mundo
de
Héroes del Silencio
Empezar porque sí
y acabar no sé cuándo
el azul me da cielo
y el iris los cambios
los astros no están más lejos
que los hombres que trato
repito otras voces
que siento como mías
y se encierran en mi cuerpo
con rumor de mar gruesa

Te he dicho que no mires atrás
porque el cielo no es tuyo
y hay que empezar despacio
a deshacer el mundo

El aliento de la tierra
y su calma serena
y la sombra de la tarde
es una mano que tiembla
la música me abre secretos
que ahora están dentro de mí
al final después de todo
no somos tan distintos,
un oasis en desierto
donde queda la paciencia

Te he dicho que no mires atrás
porque el cielo no es tuyo
y hay que empezar despacio
a deshacer el mundo

Ponme fuera del alcance
del bostezo universal
nos veremos en el exilio
o en una celda
ponme fuera del reposo
en mi historia personal
soy un ave rapaz:
mirad mis alas!
La canción Deshacer el mundo es una de las piezas que conforman el cuarto y último álbum de Héroes del Silencio, una de las mejores bandas de rock españolas de todos los tiempos, que logró un gran éxito en España, Hispanoamérica y en varios países europeos como Italia, Bélgica, Alemania, Suiza o Francia.
La obra a la que pertenece este corte musical se publicó en 1995 bajo el nombre de Avalancha, un título contestatario e intencionado y que supone el culmen de una sobresaliente tetralogía iniciada con El mar no cesa en 1988 y continuada con Senderos de traición y El espíritu del vino.
Entre una maraña de grupos de pop rock de la denominada Movida de los años 80 del siglo pasado y cuyo objetivo común era la de provocar a un público que se empezaba a creer aquello de la democracia, surgen cuatro agrupaciones que se caracterizan por el extremado cuidado y el perfecto equilibrio entre forma y contenido que desemboca en una trabajada instrumentación y una lírica extraordinaria. Estos grupos eran El Último de la Fila, Radio Futura, Mecano y Héroes del Silencio.
En el plano lírico, Héroes del Silencio y, en concreto su compositor Enrique Bunbury, se desmarca del enfoque temático predominante en las composiciones de la época, cargando sus versos de numerosas metáforas. Con Avalancha se rebaja este lenguaje metafórico y, con un estilo mucho más directo, se invita al público a no permanecer estancado, a luchar contra el inmovilismo social, tal y como se muestra en la canción que nos ocupa.
Aunque esta composición no contenga una letra excesivamente críptica, sí presenta esos rasgos característicos de la poesía de este autor: la ambigüedad y el simbolismo. La carga lírica de sus versos, que evocan sentimientos propios, provoca diversas interpretaciones que el artista deja a elección del lector puesto que, como el propio autor ha manifestado, muchas veces son ideas inconexas que emanan de situaciones oníricas o producidas por un estado lisérgico.
La estructura de la canción se ajusta a los cánones clásicos (estrofas + estribillo), otro rasgo más de la simplificación de la compleja forma usada por el autor en su obra anterior El espíritu del vino. Bien es verdad que a este esquema clásico se suma un puente musical sobre el que se escribe el mensaje más poético y reivindicativo de toda la composición: "Ponme fuera del alcance / del bostezo universal / nos veremos en el exilio / o en una celda / ponme fuera del reposo / en mi historia personal / soy un ave rapaz: / ¡mirad mis alas!".
En la primera estrofa el poeta, decidido y cargado de todos los argumentos y teniendo presente las consecuencias en el tiempo, comienza la lucha contra el inmovilismo y las opresoras convenciones sociales. Se queja del entorno social en el que se ve envuelto y por el que pululan personas que se acercan en la distancia física pero que se alejan en la forma de pensar. El poeta hace suyas las quejas de los oprimidos y muestra la gravedad con la que se toma el asunto, utilizando una metáfora marina que nos remite a la estilística de sus primeras obras como El mar no cesa: "Repito otras voces / que siento como mías / y se encierran en mi cuerpo / con rumor de mar gruesa".
Ya no hay vuelta atrás y, en el estribillo, el autor se dirige directamente a todos en voz alta, a los que miran para el otro lado y a los que protestan en voz baja, para indicarles que ya está todo decidido: habrá que rehacer paulatinamente el orden establecido y formar un nuevo mundo. El poeta no ve otra solución que la evasión de esa monotonía que impera en el sistema establecido y que hace a los hombres seres alienados. La solución comienza por la reestructuración de la cosmovisión actual. Es por ello que deshacer el mundo sea el único camino posible para el cambio.
La segunda estrofa es más críptica, aunque todo parece indicar que se trata de la descripción de ese statu quo difícil de afrontar. La música se presenta como una ayuda indispensable para unir las pequeñas islas que representan a cada persona ("al final después de todo / no somos tan distintos / un oasis en desierto / donde queda la paciencia").
El poeta solo contempla dos salidas: vivir bajo el yugo del sistema implantado o exiliarse hacia otro nuevo orden. Finalmente, se burla de los que pretenden que allí quede subyugado y les muestra su intención clara de partir volando.
Nos encontramos ante un personaje anónimo e inmortal que simboliza la lucha. El espacio y el tiempo en los que transcurre la acción son definitivamente irrelevantes, puesto que el tema tratado es atemporal, imperecedero e inherente al espíritu humano.
La mayoría de composiciones del artista está fuertemente influenciada por William Blake, Baudelaire, Óscar Wilde, Benedetti, Neruda o los poetas españoles de la Generación del 27. En este caso concreto, la impronta de Baudelaire y su concepción de la vida como una constante decadencia se cierne de forma evidente sobre su temática.
La canción es parte de un trabajo fundamental, pues supone el culmen del legado de la banda española de rock con mayor originalidad y proyección internacional de todos los tiempos: Héroes del Silencio. Un legado del que siguen bebiendo multitud de grupos y que aún sigue resonando en el corpus colectivo musical.




1 comentario:

  1. Bajo la prosa se esconde el profesor de literatura. El poema y la música, que tu crítica literaria me ayudan a descubrir, profunda y emocionante.
    Hay que resignarse: vagamos todos dentro de un laberinto infinito y cada uno de nosotros con un idioma diferente.

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