sábado, 29 de junio de 2013

Herejía del escarabajo: (des)montando a los Beatles II



Magical Mistery Tour. Situados en la cúspide de la creación artística, los temas de este álbum y del anterior nacieron en un período que no llegó a un año. Nuestro blasfemo espíritu nos hace pensar que este disco es inconmensurable, lleno de composiciones que hacen honor al título de esta fantástica obra: Magical Mistery Tour, Flying (una simpleza instrumental que indica a la perfección un “viaje feliz”), la preciosista orquestación de Penny Lane, Strawberry fields forever (ya, ya, “campos de fresa”) o la intervención de Lucy, la del cielo con diamantes, en I Am the Warlus junto a la “natilla de sustancia amarilla goteando del ojo de un perro muerto”, que nos hace pensar en la descripción literaria de un cuadro de Dalí. Sencillamente alucinante. La cuarta herejía entra en juego.




El disco blanco. Un álbum que tuvo que esperar más de treinta años para que la crítica admitiera lo que es: uno de los mejores del grupo. Grabación hecha bajo una ya turbulenta relación entre sus componentes, pero suculenta creación artística, y después de la fallida visita al Maharishi Mahesh Yogui en la India, que acabó prácticamente con la sociedad del grupo. El propio Ringo Starr se ausentó del proceso de grabación durante un tiempo y Paul se encargó de la batería durante ese período. Las dos caras de la misma moneda que suponían Paul y John empezaron a convertirse en una lengua bífida: mala cosa para la química que existió hasta ese momento. Todos estos aspectos se reflejan en el resultado final: un disco sobresaliente, pero sin ningún hilo conductor.

Al tener ese formato doble, da mucho de sí: sonidos muy clásicos del grupo como Martha My Dear; las casi inexistentes, aunque presentes, típicas ñoñadas y paridas de John y Paul como Ob-Lla-Di Ob-La-Da, Wild Honey Pie o Revolution 9; sonidos que se asientan en el rock más puro (Happiness Is a Warm Gun, Back in the USSR o Birthday); en el rock psicodélico (la irreverente y crítica con los críticos Glass Onion); los auténticos abrazos a la madre de todas estas músicas: el blues (Why Don't We Do It in the Road?, Yer Blues o Revolution 1); o la introducción de insólitos solos de guitarras… Incluso hay momentos para acercarse al rock que empezaban a desarrollar los Stones, como se aprecia en Everybody's Got Something to Hide Except Me and My Monkey o plantar las semillas del hard rock y el proto-metal de los venideros 70 con el trallazo que supuso Helter Skelter. Como vemos, imposible que sea más completo en cuanto a eclecticismo se refiere, y el simple hecho de contener una canción como While my guitar gently weeps ya merece la pena un disco.




La quinta herejía nace de la asociación de nuestro corpus musical particular. ¿No es un evidente guiño de ojo que uno de los trabajos más conocidos de Metallica se conozca como Black? La vinculación entre el White Album, en formato y estructura musical (mismo número de canciones), con otro grabado 23 años más tarde es clara: Use Your Illusion, los dos discos dobles de los Guns n´ Roses. ¿Un homenaje a una de sus bandas de cabecera? La versión de Live and Let Die de McCartney parece ser una muestra de sus intenciones.




martes, 25 de junio de 2013

Herejía del escarabajo: (des)montando a los Beatles I



Herejía inicial: manual para inexpertos. Llegar hasta el ecuador de nuestra vida oyendo a nuestros músicos favoritos diciendo que una de sus principales influencias es The Beatles y a gente con criterio musical decir una y otra vez “¿Tú has escuchado a los Beatles?”, chirriaba en nuestra cabeza. Tanto que, como mínimo, debíamos dedicarle algo más de atención. Pues bien, durante un largo tiempo hicimos el repaso discográfico que se merecía y este es el resultado.

¿Conocemos realmente esta banda o solo sabemos de su trascendencia a través de un reducido número de canciones, quizás no todas ellas las mejores?

Tomemos prestadas las palabras del gran Gene Simmons: “Cuando John Lennon dijo que Los Beatles eran más populares que Jesús, tenía razón. Había partes en el mundo donde la gente nunca había escuchado hablar de Jesús, pero habían escuchado a Los Beatles”. ¿Qué comentarios podemos aportar sobre una banda que lo ha significado todo en la historia de la música contemporánea? Nada más que herejías.

Trabajos de actualidad sincrónica pero sin trascendencia diacrónica. Los primeros cuatro discos no van más allá de cualquier banda de rock n´ roll de la época como The Yardbirds, The Monkees, The Turtles o The Kinks (los nombres elegidos parecen provenir de la misma fuente de inspiración). Para nosotros, los herejes, todo el sonido de esta época, exceptuando siempre algún que otro tema, se resume escuchando el tema central de la película dirigida por Tom Hanks, muchos años más tarde, The Wonders, That thing you do! Sobre esta etapa recogemos de nuevo una sentencia de Gene Simmons: “Si te fijas en Los Beatles, no tienen nada original, pero cuenta con elementos de cierta creatividad. El resto, lo pidieron prestado de aquí y de allá. Los Beatles son una mezcla de Chuck Berry y Little Richard”.

Help! Todo sigue igual aunque ya se va notando la intencionalidad de crear algo distinto en la canción homónima, o con  la influencia de Dylan en You've Got to Hide Your Love Away. Sí, allí estaba también Yesterday.

El inicio del cambio: Rubber Soul. Como reza el propio título, el soul brota por los acordes de este disco que probablemente sea el primero en poder llamarse así. Es decir: se compuso como tal y no como los anteriores, que eran recopilaciones de canciones sueltas. Destacan temas como Drive my car o, sobre todo, The Word, un corte sesentero exquisito.




Pasemos raya y prescindamos de esta época de la que hemos hablado. Queda fijada la segunda herejía.

Revolver: el primer golpe. Lennon y McCartney empezaban a rendir al máximo. Una obra considerada, con toda la razón, de las mejores de su discografía, aunque contenga la ñoñada de Yellow submarine. ¿Por qué? Una cuidada producción en arreglos llena de soul, rock ácido y los primeros toques psicodélicos, producto de la experimentación con drogas propias de la época. A la ya archiconocida, pero no por ello inferior, Eleanor Rigby, se le suman títulos como She said, She said, Tomorrow Never Knows (con una sencilla línea de bajo pero endiabladamente psicodélica) o el grito de guerra que nos abrió definitivamente la puerta a la guarida del escarabajo: Got to Get You into My Life.

Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band: tercera herejía. ¿Mensajes subliminales empapados de ácido o búsqueda de cinco pies al gato por parte de impertérritos y aburridos críticos musicales? Un sonido exquisito abandera una de las mayores influencias de la historia de la música, o al menos eso dice la prensa especializada. Desde nuestro trono herético y con intencionalidad descarada, saldaremos con un réprobo “no será para tanto”. ¿No sobran canciones? Desde luego, no fueron rácanos y nos espetaron sin dudarlo la muy roquera Sgt. Pepper's, Lucy in the Sky with Diamonds o With a Little Help from My Friends. Esta última, como sucede con otras muchas canciones suyas, queda muy mejorada en la voz (y manos) del sempiterno Joe Cocker.




miércoles, 12 de junio de 2013

La caza (del conejo)

No hablemos de mi película, los filmes no se cuentan, se ven.

Elías Querejeta

La caza del conejo era el nombre inicial ideado para esta película, pero la censura encontró connotaciones sexuales en el título y fue apocopado. ¡Hay que ver, qué pervertidos! Alabada por la crítica francesa, británica y estadounidense y considerada como pieza fundamental de las vanguardias del momento, fue defendida por Pier Paolo Pasolini sin tapujos en el festival de Berlín de 1966, en el que ganó el Oso de Plata (Mejor Director). Sam Peckinpah dijo que su vida había cambiado después de verla (no nos olvidemos de sus Perros de Paja). Sin embargo, los críticos españoles contemporáneos la consideraron tan mala que uno de ellos se atrevió a llamarle la atención a su director con un “¡vaya mierda de película que has hecho!” ¡Qué le vamos a hacer!



La caza, que parece ser el único deporte honorable de la España franquista, es una película minimalista hecha en cuatro semanas con cuatro actores que fueron desaprovechados durante la posguerra, rescatados aquí para desplegar todas sus aptitudes, y con un presupuesto de dos millones de pesetas: uno conseguido por el director Carlos Saura y otro por Elías Querejeta, el corajudo futbolista vasco que se convirtió en uno de los mejores productores de cine de todos los tiempos. Un hombre que nunca entendió el cine sin pasión y sin compromiso y al que se le “ocurrió dejarnos” el pasado fin de semana.

Una película imprescindible para la historia de España del siglo XX que abrió fronteras a la cultura española, que presenta el tópico cinematográfico de la violencia humana y muestra, como ha dicho el propio Saura, “la agresividad que hay en el mundo, la inutilidad de la guerra, la inutilidad de la muerte, la inutilidad misma de la caza, porque hoy se caza por placer, no por necesidad".



El calor es un elemento esencial más de la historia, que se convierte en una reflexión simbólica sobre la guerra civil y que parece haber bebido en las fuentes que inauguró Buñuel. El páramo castellano y un sol horrible sirven de símbolo de una España hastiada de una dictadura que supuso, entre otras cosas, un retroceso cultural impresionante. Las rencillas fratricidas, odios y traiciones surgidas en la Guerra Civil, y que continuaron por muchos años, se trasladan a este filme alegórico, aunque el propio Saura trate de restarle este valor.

Con este contexto o telón de fondo, los instintos básicos humanos, que no son más que los propios de los animales, se desatan, la locura hace acto de presencia y, ya se sabe, la locura es un caballo exaltado que nunca tuvo maestro.






jueves, 6 de junio de 2013

Y conocimos a nuestro enemigo

Hace prácticamente un año estampaba una entrada en este blog en la que mencionaba al Aguere Espacio Cultural. Yo, que acababa de descubrir ese lugar y era un bloguero novato, no dudé en acudir al sitio ni tampoco en mencionarlo en este blog.

Este último año he disfrutado de su oferta, que tan poco abunda por estos lares, todo lo que he podido y me ha dejado este cacho de mar interpuesto entre nosotros. Cuando no acudía a un evento, forzaba una parada en su barra para tomarme un gin tonic y empaparme del look en negro que tanto me atrae de los garitos.

Por allí siempre deambulaba una cara entusiasta, ¿se llama Fernan?, con ganas de ver a la gente disfrutar de lo que allí se hacía, y siempre tenía una sonrisa para los conocidos y los no tan conocidos, como yo. Cantidad de grupos musicales de renombre y de los de no tanto, humoristas, conferencias, charlas, danza... hacían las delicias de los que allí acudían.

Nada, va y lo cierran
otra vez.
¿Problemas de regularización con sus licencias?
¿Pero el Ayuntamiento no estaba en esto?
¡Qué sé yo!
La Cultura no da dinero, ¿verdad?
Sí, bueno, tampoco lo da la Educación
ni la Sanidad.
Pensamiento de borrego
de besugo o sucedáneo.
Sin palabras
me voy quedando.
En fin.

¡Qué bonito!

martes, 21 de mayo de 2013

Prohibido olvidar


¿Será por el recuerdo de esa replicante voz maravillosa de Constantino Terminator que nunca nos dejará y que estalla ahora más que nunca en nuestro cerebro?



¿Será por esos versos colocados perfectamente en su sitio por uno de los mejores albañiles de palabras? No sé qué razones me llevaron a pensar en la letra de una magnífica canción de protesta, o mejor dicho, en un auténtico poema de queja que se materializa en una salsera experiencia musical. No sé por qué la canción se ha metido en mi cabeza a través de los altavoces de mi coche, resonando como nunca, escupiendo realidades de otros tiempos y otros lugares que regresan a la memoria extrapolando situaciones sin grandes esfuerzos. No lo sé. ¿O sí lo sé?


Prohibieron ir a la escuela e ir a la universidad. 
Prohibieron las garantías y el fin constitucional.
 
Prohibieron todas las ciencias, excepto la militar.
 
Prohibiendo el derecho a queja, prohibieron el preguntar.
 
Hoy te sugiero, mi hermano, pa' que no vuelva a pasar,
 
¡Prohibido olvidar!
 

¡Prohibido olvidar!
 
Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad.
 
Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad.
 
Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar.
 
Prohibieron la inteligencia con un decreto especial.
 
Si tú no usas la cabeza, otro por ti la va a usar.
 
¡Prohibido olvidar!
 

¡Prohibido olvidar!
 
Prohibido el derecho a huelga y el aumento salarial.
 
Prohibieron ir a la calle y al estado criticar.
 
Prohibieron reírse del chiste de su triste gobernar.
 
Prohibieron el desarrollo del futuro nacional.
 
Yo creo que la única forma de darle a esto un final es:
 
¡Prohibido olvidar!
 

¡Prohibido olvidar!
 
Prohibieron los comentarios sin "visto bueno" oficial,
 
Prohibieron el rebelarse contra la mediocridad.
 
Prohibieron las elecciones y la esperanza popular.
 
Y prohibieron la conciencia, al prohibirnos el pensar.
 
Si tú crees en tu bandera y crees en la libertad:
 
¡Prohibido olvidar!
 

¡Prohibido olvidar!
 
Pobre del país donde lo malo controla,
 
donde el civil se enamora de la corrupción.
 
Pobre del país alienado por la droga,
 
porque una mente que afloja, pierde la razón.
 
Pobre del país que, con la violencia, crea
 
que puede matar la idea de su liberación.
 
Pobre del país que ve la justicia hecha añicos
 
por la voluntad del rico o por orden militar.
 
Cada nación depende del corazón de su gente.
 
Y a un país que no se vende, nadie lo podrá comprar!
 

¡No te olvides!
Rubén Blades






martes, 2 de abril de 2013

Arcadia. Un camino sin retorno




¿Hasta dónde puede llegar un alto ejecutivo desesperado que lleva dos años y medio en paro, después de haber sido despedido de una empresa en la que ha trabajado quince años? ¿Hasta dónde puede llegar ese hombre que tiene una esposa y dos hijos, una hipoteca que pagar mensualmente y que no consigue trabajo por estar sobrecualificado?

Recortes, reducción de plantilla, despidos… Palabras que retumban como pestes medievales en nuestra sociedad actual y que fueron elegidas por Costa-Gavras para este film de 2005, basado en la novela The Ax de Donald Westlaker, autor de otros grandes éxitos literarios y cinematográficos como Los timadores. Una comedia dramática, cuya mejor arma es el sarcasmo, cargada de una crítica ácida hacia un sistema de vida actual en declive absoluto. Perfecta para ojos con humor negro.

Ocho años después, Arcadia (Le Couperet) se muestra como una película visionaria que podría estar ambientada en cualquier emplazamiento capitalista del corazón europeo. Oteando la situación actual y comprobando las pocas perspectivas de futuro, a la sociedad le dan ganas de arremeter contra todo y acabar con lo que estorba a nuestra propia supervivencia. Es un milagro no haya más víctimas.

La frase que resume el trasfondo de la película, “Cuando hayan destruido la economía y todos estén parados, ¿a quién venderán sus productos de mierda?”, es una clara alusión al pensamiento del director, quien en unas recientes declaraciones dejaba claro que su “único compromiso es una cierta ética, junto con la realización de un espectáculo interesante, en la línea de Sófocles o Molière”. Y con respecto a la situación económica actual añadía que “hoy en día, Europa ya es solo un gran supermercado”.

Del director ya conocíamos su compromiso político y social basado en hechos reales como en Estado de sitio, Desaparecido o Z, o a través de la ficción como Mad City o esta Arcadia. El título es ironía premeditada, pues el nombre de Arcadia nos remite a un lugar idílico en el que reina la felicidad, la sencillez y la paz y en el que se vive en perfecta armonía con la naturaleza.

Las miserias humanas van creciendo como enanos en Bruno Davert, a medida que se hunde en la senda del fango devastador. Un personaje interpretado por José García, actor francés con ascendencia española que se ha convertido en el particular Jack Lemmon europeo de Costa-Gavras. En él, la pillería se vuelve perversidad y esta, a su vez, en algo macabro. La desolación y la locura que se apoderan de él es un arma de doble filo. Solo cuando se le toca la tecla sensible, la cordura reaparece para salvaguardar a los suyos. El dolor que le produce el retroceso de un revólver de la guerra al accionar el percutor se presenta como metáfora de la frustración y decepción del desempleado.


Quizás sobren algunos minutos de película, pues el buen ritmo que posee desde el principio se frena un poco cuando alcanzamos los tres cuartos del largometraje. Demasiados detalles de algo que ya está bastante claro. ¿Algo tramado por el cineasta para incrustarnos en el cerebro esa sensación de desolación?

martes, 26 de marzo de 2013

Mike Portnoy: un caso de bilocación musical






Tener 45 años, 25 de carrera y ser un músico con una técnica que alcanza las más elevadas cotas es magnífico. Adaptarse con facilidad y naturalidad a estilos diferentes; ser capaz de hacer simple lo complicado y complicado lo simple, creando un universo propio sobre el escenario; haber grabado alrededor de 40 discos de altísimo nivel en tan corto espacio de tiempo y hacer infinidad de giras con diferentes grupos; ser nominado varias veces a los Grammy; tener 23 premios de la revista especializada más importante del mundo (Modern Drummer) como mejor batería; entrar en el Salón de la Fama a los 37 años; caer en el alcoholismo y salir del pozo en tiempo récord; y además tener familia, puede que sea asombroso. Pero más asombroso es estar en posesión del don de la bilocación.



La bilocación es un fenómeno paranormal o divino por el cual una persona (u objeto) estaría ubicado en dos lugares diferentes simultáneamente. Pongamos como ejemplo el año 2003 en la carrera de este genio. En este año graba con su banda Dream Theater Train of Thought. En medio de la grabación, el grupo se marcha a una pequeña gira, para volver a finalizar la grabación. Una vez terminada en tan solo tres semanas y con ese resultado tan magistral, vuelven a la carretera para acompañar a Yes en su gira y continúan, sin parar, su gira mundial que termina con el Live at Budokan. ¿Descanso? No para Mike Portnoy, que en ese mismo año graba con OSI Office of Strategic Influence, con Neal Morse Testimony, con John Arch A Twist of Fate y realiza dos conciertos con Yellow Matter Custard, una banda improvisada de grandes músicos con el simple objetivo de divertirse y homenajear a una de sus bandas favoritas: 31 canciones de The Beatles que dio lugar a un entrañable CD-DVD denominado One Night In New York City. Inolvidable aquella versión de una maravilla musical: While my guitar gently weeps.




Casi todos los años se repite más o menos la misma historia. Sabiendo esto, ¿qué podemos pensar de aquellos artistas que se retiran al descanso y se toman uno o dos años sabáticos después de grabar un disco y hacer la correspondiente gira? 

Después de abandonar en 2010 su banda de toda la vida, Dream Theater, se dedicó a publicar cursos de batería al mismo tiempo que trabajaba en cuatro proyectos de diferente índole, con giras incluidas: Avenged Sevenfold, Flying Colors, Transatlantic y Adrenaline Mob. Como le quedaba tiempo y se aburría, en 2011 se volvería a reunir con Yellow Matter Custard con idéntico objetivo que en 2003: 41 canciones más de los escarabajos, dando como fruto One More Night In New York City. A esto añadimos una minigira en 2012 con otros grandes monstruos musicales como Billy Sheehan, Tony MacAlpine o Derek Sherinian. 

Mientras escribimos estas líneas, se encuentra inmerso en la grabación de un proyecto inquietante y muy esperado en los últimos meses junto a Billy Sheehan y Richie Kotzen: The Winery Dogs. Al mismo tiempo está grabando el segundo con Flying Colors, el cuarto con Transatlantic y también el segundo con Adrenaline Mob. Si esto no es un caso de bilocación… ¿O sería más preciso decir que tiene el don de la ubicuidad? Parafraseando el título de la aclamada novela de Philip Roth, podemos confirmar que se trata de El don de Portnoy

PD: Pero, ¿también sabe cantar?




sábado, 23 de marzo de 2013

Perr(l)as de música: modernos clásicos





Celebration day de Led Zeppelin (2012)

Que Led Zeppelin fue (y sigue siendo) la banda de hard rock más importante de la historia lo sabe todo el mundo. Que grabó los mejores discos del género y ha sido banda de referencia, también. Que supo como nadie conjugar las músicas del mundo con su estilo original y sincero, infectado de blues y rock & roll, también. Decir en este momento que crearon letras y melodías inmortales es repetirse.
Tras la muerte de John Bonham habían prometido no seguir como banda, pues si faltaba algún miembro la magia se perdía. Y así fue hasta que en 2007 se reunieron tras 27 años, pero solo para homenajear al fundador de su sello discográfico de toda la vida (Atlantic Record). La sustitución en las baquetas a cargo del hijo de Bonzo para este homenaje fue la mejor elección. Por momentos parece que el alma del padre se haya reencarnado en el hijo. Y es que lo que mamas de pequeño…
Todas las canciones que están son, pero no están todas las que son. Para ello, a las más de dos horas de duración del concierto habría que sumar al menos una más. La voz de Robert Plant suena espléndida, atemporal, así como una ejecución instrumental perfecta, bastante alejada de aquellas espectaculares actuaciones de los 70 en escenarios impregnados de ácido. Y aunque tenga algún pequeño punto débil (la interpretación de su aclamadísimo Whole lotta love es algo floja), muchas canciones como Nobody´s fault, No Quarter o Kashmir suenan inmensas, grandiosas, engrandecidas. No es de extrañar que las revistas especializadas hayan calificado de matrícula de honor este disco, aunque entendemos que el corazón participa de alguna manera saltándose el sobresaliente y elevando la nota al máximo.

Ronky de Pepper & The Stringalings (2011)

En este producto nacional que se expresa en inglés se da la unión de Led Zeppelin y Aretha Franklin. Y si apuramos un poco, también hace su aparición el espíritu de Janis Joplin, pero sin exceso de alcohol. Riffs de guitarras repletos de rhythm ’n’ blues y rematados por la poderosa y cultivada voz de su cantante Lady Pepper (Pepa para los amigos), que nos congratulan y nos animan a pensar que hay esperanza en tierras patrias.

The Russian Wilds de Howlin Rain (2012)

Si Kingdom Come fueron los hijos de Led Zeppelin y The Black Crowes los nietos, Howlin Rain son sus bisnietos. Eso sí, como sabemos, la raza puede mejorar. Y este es el caso. Esto lo supo Rick Rubin desde que les echó la vista encima. Una fabulosa banda que despliega un sonido setentero, pero moderno, comandada por el vozarrón de Ethan Miller. Un disco con mayúsculas que nos hace soñar y pensar en que cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque no siempre sea cierto. Canciones como Pahntom In The Valley o Beneath Wild Wings así lo demuestran.





Opposites de Biffy Clyro (2013)

Hacer un buen disco a estas alturas de la película es arduo trabajo. Conseguir que ese trabajo se convierta en un producto doble es casi imposible. Biffy Clyro lo ha logrado. Un grupo que conocí de forma accidental: tras haberme quedado dormido en mi antiguo y minúsculo sofá, desperté en una madrugada enjugado en sus melodías alternativas que presentaban en Radio 3. Canciones como Sounds like balloons o Biblical demuestran la variedad y calidad que encierra este álbum, que está cargado de piezas exquisitas que pueden seducir a seguidores del rock alternativo, el pop-rock indie o metal por igual. Pretencioso a más no poder, pero sin que pueda parecer forzado. No, nada forzado. La melodías fluyen con una naturalidad pasmosa, como brotando de lo más profundo con una finalidad creíble.

El rock sigue estando a salvo.




viernes, 8 de marzo de 2013

La canción de Narayama


Se nos ha prohibido sentir
pero nos ocultamos y sufrimos
El arroz blanco nos regala calor
y la nieve de lo más alto
nos brinda el último paisaje
que hemos de ver despiertos

Cuando suba a la montaña
después de abandonar esta pocilga
iré a espaldas de alguien
si la edad es la adecuada

Atizo el fuego
mi hijo cuelga de mi espalda
no habrá buena cosecha este año
pero he encontrado una nueva mujer

Si la serpiente que come ratones se va
seguiré siendo el dueño del lugar

Se nos ha prohibido sentir
pero nos ocultamos y sufrimos
El arroz blanco nos regala calor
y la nieve de lo más alto
nos brinda el último paisaje
que hemos de ver despiertos

La profecía ha sido proclamada
a la vieja del lugar se le caerán dos dientes
y con su hermana mayor
los hermanos menores se acostarán
para expiar la ridícula maldición

Hoy comerás en nuestra casa
el mejor ofrecimiento de este valle

El amanecer rojizo desvela
cómo roban unas mazorcas
cómo un perro come gallinas
cómo desmantelan la casa de los ladrones
cómo se reparten la cosecha en ruinas

Se nos ha prohibido sentir
pero nos ocultamos y sufrimos
El arroz blanco nos regala calor
y la nieve de lo más alto
nos brinda el último paisaje
que hemos de ver despiertos

Atizo el fuego
mi nueva mujer come por dos
y se vuelven a repetir los juegos del hambre

El ave rapaz es más lista que nosotros
pues el conejo salvaje acaba
estableciéndose en su nido
y algunos de nosotros se han ido
con el Dios de la Montaña

El reproche del joven herido
busca venganza entre los cercanos

Se nos ha prohibido sentir
pero nos ocultamos y sufrimos
El arroz blanco nos regala calor
y la nieve de lo más alto
nos brinda el último paisaje
que hemos de ver despiertos

El sexo se presenta
como el consuelo más barato
como terapia del alma
como moneda de cambio

Tras dejar el hogar familiar en perfecto orden
y todas las enseñanzas transmitidas
la vieja decide viajar a la montaña
hacer el camino obligatorio de los siete valles

La montaña es el regalo más preciado de este dios
Al fin nieva
ha tenido suerte

Se nos ha prohibido sentir
pero nos ocultamos y sufrimos
El arroz blanco nos regala calor
y la nieve de lo más alto
nos brinda el último paisaje
que hemos de ver despiertos

Vikowski